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Bizcocho Japonés

Tenía mucha ganas de encender el horno y preparar esta receta de Bizcocho Japonés. Había oído hablar mucho de él: el bizcocho más esponjoso del mundo!!! Y la verdad es que no me ha decepcionado. Se trata de un bizcocho súper esponjoso y elástico que te va a sorprender, pues su sabor no se parece a ninguno que haya hecho antes… y eso que ya he probado unos cuantos

Cualidades peculiares de este bizcocho oriental: lo más importante es, sin duda, su textura esponjosa y elástica que recuerda más a un pan que a un bizcocho, la verdad. No lleva levadura, por eso debemos hornearlo en un molde sin aplicar aceite ni spray antiadherente, porque lo que queremos es que suba adhiriéndose a las paredes del molde. En mi caso, he optado por forrar el molde con papel de horno que, hace que la masa se pueda adherir para subir y, además, nos facilita el desmoldado. En caso de que optéis por un molde redondo, en el cual el «forrado» con papel se hace complicado, tendréis que ponerlo boca abajo sobre dos vasos a los lados o sobre uno en el centro, si es de corona, para que la gravedad haga su función y os ayude a sacarlo después. Aunque por los vídeos que he visto, siempre os va a hacer falta pasarle un cuchillito alrededor para despegarlo y que pueda salir bien de su molde.

Y ahora mi opinión: se trata de un bizcocho en el que el aspecto y la textura es completamente alucinante pero, para mi gusto, le falta un poco de dulzor para ser un bizcocho. Por eso, quizás en el próximo que haga, añadiré al menos 10 gramillos más de azúcar a las claras, creo que con eso ganará un montón (os contaré cómo me quede).

Os dejo la receta que yo he empleado para hacerlo. En internet podréis encontrar miles y, sorprendentemente con un montón de variantes, pero ésta es la que he visto más veces repetida, así que supongo que será la del bizcocho japonés más auténtico! Si alguna lo ha hecho más veces o conoce otras recetas, estaré feliz de que la podáis compartir conmigo y me contéis vuestra experiencia.

Ingredientes

Harina de trigo: 110 gr.

Aceite de girasol: 65 ml

Huevos talla L: 6

Leche: 65 ml.

Sal: una cucharadita

Azúcar: 75 gr. (yo le pondría un poco más, 85 gr.)

Esencia de vainilla: una cucharada

Todos los ingredientes deben estar a temperatura ambiente.

Modo de hacerlo

Encendemos el horno a 150ºC. Forramos el molde con papel de hornear y reservamos. Molde alargado de tamaño estándar (para que lo podáis forrar fácilmente con papel de horno).

Calentamos el aceite en el microondas (1 minuto, 800 W)

Vertemos el aceite en un bol.

Tamizamos la harina.

Unimos harina al aceite y con ayuda de unas varillas, manualmente, removemos con calma hasta que se una bien.

Añadimos la leche y la sal y removemos hasta que se unifique.

Separamos las claras de las yemas.

Añadimos las yemas a la masa anterior y volvemos a remover con calmita hasta que se unifique.

Batimos las claras. Ponemos la batidora a máxima potencia. Una vez las claras hayan espumado, añadimos la mitad del azúcar. Cuando las varillas empiecen a dejar huellas, añadimos el azúcar restante y la esencia de vainilla. Seguimos batiendo hasta ver que conseguimos una buena consistencia de picos que se mantienen.

Añadimos a la primera masa una parte de las claras. Removemos con movimientos envolventes, desde abajo para arriba. Cuando se unifique, añadimos el resto de las claras a punto de nieve y seguimos removiendo lentamente de abajo hacia arriba hasta tener una masa uniforme.

Ponemos agua a calentar en una tartera hasta que hirva y retiramos del fuego. Reservamos.

Vertemos la masa en el molde forrado con papel para hornear y le damos un par de golpecitos sobre la encimera para eliminar burbujas.  Colocamos el molde dentro de un pirex o fuente alta y vertemos en ella el agua caliente, de modo que cubra por fuera la base del molde un par de centímetros. Es como un baño María.

Metemos el bizcocho dentro del horno y horneamos sobre 1 hora. Cuando veas que está dorado por arriba, mete una varilla para ver si sale o no limpia y así saber si ya está.

Una vez listo, sacamos el bizcocho del horno y dejamos enfriar un poco. Lo sacamos del molde, sacamos el papel de horno y a disfrutar. Notaréis que al enfriarse bajará un poco, es normal.

Ya me contaréis qué os parece y si ya lo conocíais y habéis hecho alguna vez en casa. A nosotros nos ha encantado y seguro que lo repetiré! Muchos besos y hasta otro día!

 

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